‘Nuevo México existía antes que Estados Unidos’: Gobernadora responde a Trump por cambio de nombre
La gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, respondió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su intención de cambiar el nombre del estado a “Nuevo América”, al señalar que el territorio ya se llamaba Nuevo México antes de la existencia de Estados Unidos.
A través de una publicación en su cuenta de X, la mandataria estatal cuestionó la propuesta del presidente y sugirió que podría tratarse de un intento de desviar la atención de otros asuntos de su administración.
“Nuevo México era Nuevo México mucho antes de que existieran los Estados Unidos y seguirá siendo Nuevo México para siempre”, expresó Lujan Grisham.
La gobernadora también aprovechó su mensaje para destacar algunas de las políticas públicas de su administración, entre ellas la prestación de servicios de cuidado infantil universales y sin costo, así como las medidas adoptadas para reemplazar los subsidios de atención médica que, según afirmó, fueron recortados durante la administración de Trump y por legisladores republicanos.
Gobernadora defiende políticas de su estado
En su declaración, Lujan Grisham también se refirió a la seguridad electoral y sostuvo que expertos independientes consideran que las elecciones de Nuevo México se encuentran entre las más seguras del país.
Asimismo, afirmó que Trump no acepta que los votantes respalden a los demócratas por las políticas que, desde su perspectiva, facilitan la vida de las familias trabajadoras.
La mandataria concluyó su mensaje con la expresión “¡Viva Nuevo México!”, en defensa del nombre del estado.
Nuevo México, un nombre anterior a Estados Unidos
La respuesta de Lujan Grisham se centró en la historia y la identidad de Nuevo México, cuyo nombre tiene raíces en el periodo de la presencia española en la región, mucho antes de la independencia estadounidense, declarada en 1776.
Hasta la información proporcionada, la propuesta de Trump de llamar al estado “Nuevo América” se presenta como una intención atribuida al presidente, sin que se haya detallado un procedimiento oficial para modificar su nombre.
El intercambio se suma a las diferencias políticas entre el presidente republicano y la gobernadora demócrata, quien defendió tanto la denominación histórica de la entidad como las políticas implementadas por su administración.
