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Tenia 14 años delincuentes le quitan la vida de 12 balazos


No era adulto. David era un adolescente de 14 años de edad, ayudante de mecánico.

Lo persiguieron hasta ultimarlo creyendo que llevaba el dinero que sus acompañantes retiraron del banco.

Ayer, en una calle de Chilpancingo, Guerrero , quedó tirado un muchacho, casi un niño, pues sólo tenía 14 años.

Tenía nombre, sueños y una vida por delante: se llamaba David.

Su ropa sencilla hablaba de humildad y sus manos con grasa automotriz hablaba de trabajo arduo y honrado, pero eso no importó… 12 balas atravesaron su cuerpo y con ellas le arrancaron el derecho más sagrado: vivir.

Este estado de Guerrero, enfermo de impunidad, se despierta y se duerme abrazado a la muerte.

Cada día, adolescentes como David dejan de respirar, mientras nosotros aprendemos a convivir con el horror como si fuera parte de la rutina.

David intentó sostenerse, creyendo que el simple deseo de vivir podría salvarlo.

Pero la violencia fue más fuerte, y allí quedó, con el último suspiro de quien ya no volverá a soñar, de quien jamás sabrá lo que significa llegar a ser adulto.

Lo más doloroso no son sólo las balas: es el silencio, la costumbre, la indiferencia que acompaña su partida.

Como si su vida no valiera, como si su muerte fuera sólo una más en la estadística.

Mi corazón late dormido, cargado de tristeza, coraje, indignación e impotencia.


A la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se respira indiferencia de parte de todos los representantes de los tres Poderes para investigar y procurar justicia.

Así o más impunidad?

Vía redes Sociales

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